miércoles, 1 de abril de 2009

Detén el tiempo

Detén el tiempo


En ese instante tan hermoso

esos momentos de gozo,

de los que soy tuyo

y me vuelvo silencioso.


Detengo el tiempo

junto a tus ojos

es un gran pasatiempo,

y me siento dichoso.


Para detener el tiempo

y vivir esos momentos

creciendo con raíces

me quedo junto a tu cuerpo,

del que me siento eterno.


Y vivo ese momento

como deteniendo el tiempo

para que sea eterno,

en nuestro invierno.


Detén el tiempo

junto a mi aliento,

que yo seré el más tierno

y te crearé un monumento.


Para nosotros

y nuestros tiempos

del que nos entregamos sedientos,

para detenernos

detener nuestro momento.


De los minutos amados

que nacen de nuestro estado,

cuando el tiempo

no avanza,

se detiene y descansa.


Para hacernos eternos

en nuestros momentos

en nuestro tiempo

que siempre será eterno.

lunes, 23 de marzo de 2009

Cadenas en el pecho

Aceitosas las muñecas,

y el viento frío.

Volaban los pensamientos,

el aire, el día.


Celosa volaba el alma,

al aire, volaba el viento frío.

Volviendo a la desdicha,

y abrigándome las pestañas.


Del funeral amargo,

cansado, contemplaba estrellas mudas;

hoy soy aquellas:

luciérnagas del oriente.


Vuela fabrica. ¡Soterrad!;

escultura caminante;

calle ligera y los galopes.

Turbios pierden el hato.


Dichosa la discreción

de envidiarnos; en mi dulzura,

que la pluma se lleve;

mis pensamientos.


¡Vuelve desdichado!

mi sangre se ha ido,

ha marchado…

¿Y mi humilde morada?


Alma –me digo-,

duermo, vivo.

estoy con mi espada,

y la vida disimula.


El viento vuelve,

tiempos; todo confuso.

Viene humo

hay olor. Triunfo.


Le repito a mi infancia,

estoy vivo. Soy un niño.

La audiencia me rasguña;

cojo un suspiro.


Débote una respuesta;

a mis danzas, a mi idioma.

A mi tierra.

Al aire, al viento frío que vuelve.


Mis heridas se mueven;

y parezco, poco conciente.

¡Perdí a mi Padre!

El silencio me responde:


-Esta es tu calle,

poco libre, ciega y triste;

tu alma me combate,

empiezas a perder aire-.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Una tarde

He de buscar los caminos

las nuevas ramas, los nuevos sueños

tocar el arpa junto al infantil silencio

abrir mil cantos,

despertar en cenizas.


He de golpear los sueños,

sombríos, llorados, calmados,

en la tristeza de la hiedra

llorar por los sueños,

abiertos, sombríos, llorados.


He de morir por la hiedra

las cansadas plantas, las penosas verdades

ver el sonido, inquieto junto al alma,

sonriéndole a la bulla

a la inquietud prematura.


He de vivir en alegrías

las nuevas ramas, los nuevos sueños.

Vivir para tocar el arpa. Y la hiedra.


He de vivir en la calma

imponer silencio,

pasar en silencio.

¡Buscar el silencio!

sábado, 6 de septiembre de 2008

mírame

Me pierdo en el silencio;

intento e intento.

Me pierdo, en el silencio.

Por más que lo intento,

me pierdo.


Y si lo intentará aun más;

no podría,

mi alma se desgastaría

el amor se perdería.

Ya no puedo.


Mírame

que ya cansado estoy

mírame

que ya cansado me voy.


Al silencio mudo

lo hago mi compañero,

juntos nos perdemos

nos vamos en silencio.


Mírame

lo cansado que estoy

mírame,

Nikita. Cansado me voy.

sábado, 26 de julio de 2008

Es hora de dormir

No lo entiendo

al rodear la sombra,

al despertar de noche

al dormir de día.


Un dormir consiente,

un despertar inconsciente.

Zacearme de almohadas

despertar de madrugada,

abrazar los sueños

polvoroso tal encuentro.


No entiendo el dormir,

el despertar transparente

el dormir inconsciente

al despertar consiente.


Transpirar en las velas

es la fuente de las penas,

es la luz desierta

al sepultarme en la cama.


Asomarse por la ventana

sentir el ruido. Llueve.

Todo se entristece,

es hora de dormir

un dormir inconsciente,

para despertar consiente.


Buscar los latidos

intentar sellar los bullicios

escaparse de la existencia,

volver a la incoherencia.


Es hora de dormir.

martes, 6 de mayo de 2008

De conquistados a conquistadores

Corazones desiguales en un campo mudo,

del blanco nacimiento eterno,

admirables ellos en la ambición del saludo

derramando historias de un mundo moderno,

sofocando días que se hacían nulos

para a través de montañas quebrar la abonanza;

¡Tanta crisis que nos ha llevado a la desgracia!


Cuando el sueño estaba bajo un ciego universo

las libertades encadenadas del primer mundo,

haciendo de la existencia una tormenta;

y en ausencia un pensamiento,

que poco libres, buscaban surgir

para poder nutrir a sus desvalorados hombres…

…Indios, continuos en el descuido.


La excelencia de esa muchedumbre

empobrecía la belleza de las aguas,

soberbios buscando alturas:

místicos de la noche oscura

que en el centro de la tierra

compaginaban una “futura” nación,

concordando con el cansancio de las ramas,

desnudas hormigas habitantes de un círculo;

inescrupuloso y tierno cemento de arena.


El mundo se encerraba en una profecía,

de historias que marcaban muchas vidas;

felices de actuaciones derramadas

en un horno de geografía estrafalaria

¡qué tan fría! tan seca y verdosa

enviaban la flor a un manantial de altura,

con nieve de montañas y mares de peces,

regadíos que sin miedo descansaban

se embellecían en lo oscuro, lo templado,

en la lluvia que hasta noviembre;

humilde enarbolaba una bandera.


Sencillos en la plantación y la crianza

con esfuerzo de esa tierra lejana

donde algunos tiranos forjaban el dolor,

de cadenas, ataduras al trigo mudo,

de jugueterías de pobreza,

coronas de cobre y celulosa,

salmones no contemplados

en artificiales naturalezas del arado;

un color, blanco hueso para la tierra

elevada y exacerbada mostraba su templanza,

ante valientes que intentaban cruzarla.


Una carne de puma que se iba

se extinguía con gran codicia,

conquistadores de martillos

hombres de sudor elevados.

Que al demonio espantaban

engañando a las lunas de huesos tiernos,

al aroma terrestre y calmado.


Que hasta el mismo mar no quería aparcar

en esa tierra manchada de tenientes,

de manos claras y barbas largas

sin música más que sus naves

hambrientas en atrapar a lugareños

transparentes aventureros.

Destrozaban: cordillera y mar.

domingo, 13 de abril de 2008

Hoy te llamo


Hoy he de invitar

a tus ojos lindos,

que me hacen suspirar.


Hoy he de querer

a tu linda boca

que me hace enloquecer.


Hoy he de besar

a tus tiernas manos,

que me dan paz.


Hoy soñaré

con tu cuerpo;

tu hermoso silencio.


En un instante de impaciencia

riéndose a la noche de frente,

entender lo que es tu conciencia

para encerrarme en tu mente.


Hoy te llamo

hoy te invito

a no olvidarme.

Jamás.