He de buscar los caminos
las nuevas ramas, los nuevos sueños
tocar el arpa junto al infantil silencio
abrir mil cantos,
despertar en cenizas.
He de golpear los sueños,
sombríos, llorados, calmados,
en la tristeza de la hiedra
llorar por los sueños,
abiertos, sombríos, llorados.
He de morir por la hiedra
las cansadas plantas, las penosas verdades
ver el sonido, inquieto junto al alma,
sonriéndole a la bulla
a la inquietud prematura.
He de vivir en alegrías
las nuevas ramas, los nuevos sueños.
Vivir para tocar el arpa. Y la hiedra.
He de vivir en la calma
imponer silencio,
pasar en silencio.
¡Buscar el silencio!
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