domingo, 2 de noviembre de 2008

Una tarde

He de buscar los caminos

las nuevas ramas, los nuevos sueños

tocar el arpa junto al infantil silencio

abrir mil cantos,

despertar en cenizas.


He de golpear los sueños,

sombríos, llorados, calmados,

en la tristeza de la hiedra

llorar por los sueños,

abiertos, sombríos, llorados.


He de morir por la hiedra

las cansadas plantas, las penosas verdades

ver el sonido, inquieto junto al alma,

sonriéndole a la bulla

a la inquietud prematura.


He de vivir en alegrías

las nuevas ramas, los nuevos sueños.

Vivir para tocar el arpa. Y la hiedra.


He de vivir en la calma

imponer silencio,

pasar en silencio.

¡Buscar el silencio!

No hay comentarios: